La hora bruja en los bebés: qué es y cómo acompañarla

La llamada hora bruja es un período del día, generalmente al final de la tarde o al anochecer, en el que muchos bebés sanos presentan llanto intenso, irritabilidad y dificultad para calmarse, incluso cuando sus necesidades básicas parecen estar cubiertas. Aunque puede resultar agotadora para las familias, esta etapa es frecuente y transitoria. Suele comenzar entre las 2-3 semanas e ir desapareciendo poco a poco hacia los 3-4 meses.

¿Por qué sucede?

Durante el día, el sistema nervioso del bebé recibe múltiples estímulos: luces, sonidos, movimientos y contacto social. Al llegar la tarde, esta sobrecarga puede manifestarse en forma de llanto inconsolable. Además, el cansancio acumulado y la inmadurez neurológica dificultan la autorregulación. Puede que se resista al sueño, que pida pecho frecuentemente o que lo rechace.

¿Qué pasa con la lactancia?

En el contexto de la lactancia materna, suele generar mucha preocupación, ya que muchas madres interpretan este llanto como señal de hambre o de que su leche “no es suficiente”. Sin embargo, la hora bruja no suele ser un signo de falta de leche ni de hambre real. El llanto es una forma de liberar sobrecarga sensorial acumulada, expresar cansancio o buscar consuelo emocional, no necesariamente una señal de que el bebé no se ha alimentado bien.

Si es hambre se calmara al empezar la toma, si no es hambre, seguirá llorando aunque se le ofrezca el pecho y se calma más en brazos y paseando.

Además, aunque el bebé pueda querer mamar con más frecuencia durante este tiempo, eso no indica que tu producción sea insuficiente. El pecho cumple funciones más allá de la nutrición: calma, ofrece seguridad y ayuda a la regulación del sistema nervioso del bebé.

¿Qué puede ayudar durante la hora bruja?

El contacto piel con piel, el porteo, el movimiento suave, una voz calmada y la lactancia a libre demanda suelen ser grandes aliados. Disminuir estimulo como luces, música y televisión, así mismo evitar visitas en este horario e incluso es recomendable disminuir estos estímulos antes de la hora en que sabemos empezará a llorar (suele ser entre las 6 pm y 11 pm)

No se trata de “corregir” el llanto, sino de acompañar y sostener al bebé mientras atraviesa este momento.

Recordar que es una etapa del desarrollo puede aliviar mucha ansiedad. Si el llanto es persistente o genera preocupación, siempre es recomendable consultar con el pediatra.

Estefania Salinas - Puericultora

Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la orientación personalizada de un profesional de la salud. No pretende dar un diagnóstico y/o tratamiento. Ante cualquier duda, consulta con un especialista.

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