¿Bañar al recién nacido? La importancia del vérnix y el microbioma

Al nacer, la piel del bebé está cubierta por una sustancia blanca llamada vérnix caseoso. Este manto natural cumple funciones clave: protege la piel del recién nacido, ayuda a regular su temperatura y actúa como barrera antimicrobiana. Junto al microbioma que adquiere en el parto, constituye una defensa biológica que no debería eliminarse de inmediato, si quieres saber qué es el vérnix caseoso, para qué sirve y por qué se recomienda no retirarlo de inmediato, puedes leer este artículo sobre el vérnix caseoso https://nuestroespaciodelactancia.com/vernix-caseoso-que-es-y-para-que-sirve/

Bañar al bebé en las primeras horas puede alterar este equilibrio, eliminar bacterias beneficiosas y afectar su adaptación al nuevo entorno.

El primer baño en casa es un momento muy esperado para muchas familias. Sin embargo, también puede generar dudas: ¿cuándo es el mejor momento? ¿Qué productos usar? ¿Y si el bebé llora? La buena noticia es que no hay prisa: el baño puede esperar, y lo más importante es que sea una experiencia positiva, tanto para el bebé como para quien lo cuida.

¿Cuándo bañar al bebé por primera vez en casa?
Las recomendaciones actuales, respaldadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y expertos en neonatología, indican que lo ideal es esperar al menos 24 a 48 horas después del nacimiento priorizando el contacto piel con piel y la lactancia. Si en el hospital o en casa no se realizó el baño, y el bebé no tiene restos de sangre, meconio o líquidos, no es urgente bañarlo.

En casa, se puede seguir postergando el baño unos días si el bebé está limpio, cómodo y no hay una necesidad específica. Durante este tiempo, se puede realizar una higiene localizada en pliegues, genitales y rostro con agua tibia y una tela suave o gasa.

¿Cómo preparar el primer baño en casa?
Lo más importante es preparar un entorno tranquilo, sin apuros ni distracciones. Estos son algunos consejos:

  • Asegura una temperatura cálida en la habitación (22–24 °C) y sin corrientes de aire.

  • Ten todo listo antes de comenzar: toalla, ropa limpia, pañal, agua tibia, recipiente o bañera y, si deseas, un jabón neutro sin fragancia.

  • La temperatura del agua debe estar entre 36–37 °C. Puedes comprobarla con el codo o un termómetro.

  • Sostener al bebé con seguridad, manteniendo el contacto visual y hablándole con calma.

  • No es necesario usar jabón en todo el cuerpo ni frotar. Un enjuague suave, especialmente en los pliegues, es suficiente.

  • Secar con toques suaves, sin frotar, y abrigar de inmediato.

Después del baño
El mejor cierre para el primer baño es el contacto piel con piel o una toma de pecho. Esto ayuda a regular la temperatura del bebé, refuerza el vínculo y le transmite seguridad.

El baño no es solo una rutina de higiene, sino una experiencia sensorial. Se trata de ofrecerle al bebé un momento de conexión, calma y cuidado respetuoso. Cada familia puede decidir informada, sabiendo que menos es más en los primeros cuidados.

Si tienes muchas dudas respecto a este tema o a los cuidados de tu bebé el taller de cuidados del recién nacido es para ti https://nuestroespaciodelactancia.com/servicio/taller-cuidados-del-recien-nacido/

Estefania Salinas - Puericultora

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