¿Te dijeron que debías preparar tus pezones para la lactancia?
Te explico por qué esto no es necesario ni recomendado.
Durante el embarazo y gracias a la acción de las hormonas, los pechos pasan por muchos cambios: aumentan en tamaño y plenitud, se vuelven más sensibles y, de hecho, este puede ser uno de los primeros síntomas del embarazo.
La areola y el pezón se hacen más grandes y oscuros. También aumenta la cantidad de glándulas de Montgomery (los pequeños bultitos de la areola), que producen una secreción natural encargada de hidratar y proteger la piel.
Además, las estructuras que producen y transportan la leche —lóbulos, alvéolos y conductos— comienzan a desarrollarse y multiplicarse. También aumenta la vascularización del pecho.
¿Y por qué suceden todos estos cambios?
Porque el cuerpo ya se está preparando para la lactancia. Durante el embarazo no solo se crea vida, también se prepara el alimento del bebé.
Incluso el oscurecimiento de la areola tiene una función: servir como guía visual para que el recién nacido encuentre el pecho más fácilmente.
Por eso, no hace falta “preparar” los pezones con cepillos, esponjas, cremas especiales ni frotaciones, prácticas antiguas que incluso pueden lastimar la piel.
El embarazo ya prepara los pechos para la lactancia de manera natural, porque la función biológica del pecho es producir leche y amamantar.
Más que “preparar” los pezones, lo que puede ayudarte realmente es prepararte con información, apoyo y acompañamiento.
Conocer sobre el agarre, las primeras horas después del nacimiento, el comportamiento normal del recién nacido y saber dónde pedir ayuda si aparecen dificultades puede hacer una gran diferencia en la experiencia de lactancia.
Participar en un taller prenatal te permite anticipar posibles dificultades y reforzar la confianza para la lactancia desde el embarazo https://nuestroespaciodelactancia.com/servicio/taller-prenatal-de-lactancia/
Estefania Salinas - Puericultora
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la orientación personalizada de un profesional de la salud. No pretende dar un diagnóstico y/o tratamiento. Para obtener asesoramiento o diagnóstico médico, consulta con un especialista.

