Es posible inducir la producción de leche en mujeres que no han estado embarazadas ni han amamantado previamente mediante protocolos de inducción que incluyen fármacos para simular el estado hormonal del embarazo y la retirada de los mismos para imitar el descenso hormonal del parto, junto con galactogogos, fitoterapia y la estimulación frecuente del pecho con extractor.
Este proceso permite entonces la posibilidad de amamantar a un hijo adoptivo o de vientre subrogado, pudiendo así establecer un vínculo afectivo entre ambos, tan beneficioso como las razones nutritivas.
En cuanto a la cantidad de leche producida en lactancias inducidas, los estudios muestran que puede no ser suficiente para sostener una lactancia materna exclusiva, pero también se afirma que con una lactancia parcial las madres suelen sentirse satisfechas ya que es el fortalecimiento del vínculo la mayor meta en estos casos.
El proceso de inducción intenta imitar la fisiología hormonal propia del embarazo y el postparto, por lo que se iniciara una primera fase, en la que gracias a las pastillas anticonceptivas, se conseguirán niveles hormonales elevados de estrógeno y progesterona, simulando el embarazo que ayudan a preparar el pecho para que, cuando se deje su uso y se continúe solo con la domperidona y se empiece con la estimulación del pecho, se empezará la fase 2 simulando el post parto donde el descenso hormonal de progesterona y la succión inducirán la subida de los niveles de prolactina y oxitocina para que dé lugar a la producción de leche.
En una inducción es importante definir que es una “lactancia inducida exitosa" para cada madre, dado que será exitosa o no en función de sus metas y expectativas propias, que pueden ser nutricionales o emocionales, por lo que se hace necesario definir la meta de cada madre antes de iniciar el proceso.
El método de inducción farmacológico más ampliamente usado es el protocolo de Jack Newman y Leonore Goldfarb, y cuyo objetivo principal es imitar la fisiología hormonal propia del embarazo que induce los cambios necesarios en el pecho (desarrollo mamario), preparándolo para la lactancia, y la situación hormonal postparto que promueve la producción de leche.
Una vez el bebé nace o llega a la familia, se debe seguir con las dosis de domperidona y amamantarlo en cuanto sea posible y con frecuencia. Además, se recomienda seguir con las extracciones para establecer la producción. Dependiendo de cada caso, la domperidona podrá reducirse hasta dejar de necesitarla.
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Estefania Salinas - Puericultora
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