Quien me conoce sabe que amo el porteo. Lo considero una herramienta extraordinaria, una aliada en la crianza y una práctica que favorece profundamente la lactancia materna. Combinar lactancia y porteo permite que el bebé permanezca en contacto constante con nuestro cuerpo, sintiéndose seguro y protegido, una base esencial para una crianza respetuosa.
Siempre recomiendo usar un fular durante los primeros meses, especialmente cuando el posparto puede sentirse abrumador, más aún si hay otros hijos. Portear al bebé facilita atender otras necesidades, salir con las manos libres y continuar con actividades cotidianas mientras se mantiene el contacto piel con piel.
El porteo seguro es ideal cuando el bebé tiene gases o cólicos, ya que la posición vertical y el movimiento favorecen su alivio. Además, ayuda a mantener un mayor contacto con el pecho, incluso en procesos de relactación. Así, la lactancia materna puede fluir con mayor naturalidad, a libre demanda e incluso en movimiento.
Si la lactancia aún no está establecida o existen dificultades con el agarre, es mejor no amamantar en el portabebé hasta asegurar una postura correcta. Una vez que dominamos la técnica, solo es necesario reajustar el cargador para amamantar en portabebé de forma cómoda y segura.
Aunque no amamantes, puedes portear igual. El contacto cercano es profundamente beneficioso y gratificante para ambos. No es necesario portear hasta los 3 o 4 años si no lo deseas, pero sí recomiendo hacerlo en los primeros meses para responder a la necesidad de contacto con la que nacen todos los bebés.
Estefania Salinas - Puericultora
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la orientación personalizada de un profesional de la salud. No pretende dar un diagnóstico y/o tratamiento. Ante cualquier duda, consulta con un especialista.
Ilustración: @monann_illustration
La forma de dormir de los bebés es muy diferente a la de los adultos, y te cuento por qué:
-Ciclos cortos: Mientras adultos tenemos ciclos de sueño de 90 minutos, los de los bebés duran unos 50-60 min. Por eso despiertan más seguido.
-No distingue el día de la noche: Aún no producen suficiente melatonina, la hormona que nos ayuda a dormir mejor por la noche.
-Más sueño ligero: Su cerebro está en pleno desarrollo, por eso pasa más tiempo en la fase REM (sueño activo), lo que lo hace más sensible a ruidos y movimientos.
-Necesita comer seguido: Su estomago es pequeño y piden alimento cada pocas horas, incluso de noche.
-Su mundo cambió: Pasan de un útero calentito y con ruido constante a un mundo lleno de estímulos nuevos. Despertarse es parte de su adaptación.
-Acompañarlo con paciencia. Su sueño madurará con el tiempo, y poco a poco irá durmiendo por períodos más largos.
Tener en cuenta que las expectativas culturales no coinciden con las necesidades reales y biológicas de los bebés. Estas expectativas crean frustración y desconexión porque no están alineadas con el funcionamiento del cerebro de los bebés.
LOS BEBES SABEN DORMIR, NO HAY QUE ENSEÑARLES.
Como la mayoría de mamíferos, madres y bebés humanos se atraen para dormir uno al lado del otro, y los bebés y madres duermen en sincronía cuando duermen juntos.
El sueño del recién nacido es inmaduro y muy diferente al del adulto. Comprenderlo ayuda a reducir la ansiedad y a acompañar mejor esta etapa. En el taller de cuidados del recién nacido abordo cómo es el sueño en los primeros meses y qué esperar de forma realista https://nuestroespaciodelactancia.com/servicio/taller-cuidados-del-recien-nacido/
Estefania Salinas - Puericultora
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