El contacto piel con piel es una práctica simple, pero profundamente poderosa para el recién nacido y la madre. Desde el primer momento después del nacimiento, este contacto facilita la transición del bebé al mundo exterior y fortalece el vínculo emocional.
Las primeras horas después del nacimiento son un período crítico para los recién nacidos, durante el cual atraviesan transiciones fisiológicas esenciales para adaptarse a la vida extrauterina. Las directrices de la UNICEF y de la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomiendan y apoyan el contacto piel con piel después del nacimiento, incluso tras un parto por cesárea.
Las madres que tienen contacto piel con piel con sus bebés durante la primera hora después del nacimiento probablemente tengan más probabilidades de mantener la lactancia materna exclusiva hasta un mes después y también entre las seis semanas y los seis meses posteriores.
Beneficios de esta practica:
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Alivia el estrés del nacimiento, ayudando al bebé a sentirse seguro y contenido.
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Disminuye el llanto y el estrés, ya que reconoce el olor, la voz y el calor de su madre.
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Activa los reflejos de búsqueda, succión y deglución, preparando al bebé para alimentarse.
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Regula la temperatura corporal, actuando como un “termoregulado natural”.
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Mejora la glucemia, contribuyendo a prevenir episodios de hipoglucemia.
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Favorece la estabilidad del ritmo cardíaco y respiración, gracias al contacto constante y calmado.
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Estimula la liberación de oxitocina en la madre, fortaleciendo el vínculo y reduciendo el estrés.
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Facilita el inicio de la lactancia, favoreciendo un agarre espontáneo y más efectivo.
El contacto piel con piel también es posible y beneficioso después de una cesárea, siempre que las condiciones clínicas de madre y bebé lo permitan. Cuando no es posible realizarlo con la madre, el contacto piel con piel con el otro progenitor también aporta beneficios de regulación y vínculo para el bebé.
Acompañar el nacimiento con información basada en evidencia permite tomar decisiones que protegen el vínculo y la lactancia desde el inicio.
Ya practicaste el piel con piel?
Estefania Salinas - Puericultora
Bibliografía:
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Cochrane Library
Immediate or early skin-to-skin contact for mothers and their healthy newborn infants
https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD003519.pub5/full
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Organización Mundial de la Salud (OMS)
WHO recommendations on maternal and newborn care for a positive postnatal experience
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UNICEF
Skin-to-skin contact
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Academy of Breastfeeding Medicine (ABM)
Clinical Protocol #5: Peripartum Breastfeeding Management
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la orientación personalizada de un profesional de la salud. No pretende dar un diagnóstico y/o tratamiento. Ante cualquier duda, consulta con un especialista.
Porteo y lactancia: un vínculo que nutre:
Quien me conoce sabe que amo el porteo. Lo considero una herramienta extraordinaria, una aliada en la crianza y una práctica que favorece profundamente la lactancia materna. Combinar lactancia y porteo permite que el bebé permanezca en contacto constante con nuestro cuerpo, sintiéndose seguro y protegido, una base esencial para una crianza respetuosa.
Siempre recomiendo usar un fular durante los primeros meses, especialmente cuando el posparto puede sentirse abrumador, más aún si hay otros hijos. Portear al bebé facilita atender otras necesidades, salir con las manos libres y continuar con actividades cotidianas mientras se mantiene el contacto piel con piel.
El porteo seguro es ideal cuando el bebé tiene gases o cólicos, ya que la posición vertical y el movimiento favorecen su alivio. Además, ayuda a mantener un mayor contacto con el pecho, incluso en procesos de relactación. Así, la lactancia materna puede fluir con mayor naturalidad, a libre demanda e incluso en movimiento.
Si la lactancia aún no está establecida o existen dificultades con el agarre, es mejor no amamantar en el portabebé hasta asegurar una postura correcta. Una vez que dominamos la técnica, solo es necesario reajustar el cargador para amamantar en portabebé de forma cómoda y segura.
Aunque no amamantes, puedes portear igual. El contacto cercano es profundamente beneficioso y gratificante para ambos. No es necesario portear hasta los 3 o 4 años si no lo deseas, pero sí recomiendo hacerlo en los primeros meses para responder a la necesidad de contacto con la que nacen todos los bebés.
Estefania Salinas - Puericultora
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Ilustración: @monann_illustration
Los primeros mil minutos de vida: el inicio de una conexión irremplazable:
El nacimiento es un momento de transformación tanto para el bebé como para la madre. Según el Dr. Nils Bergman, los mil primeros minutos (aprox 16 horas) después del parto son una ventana crucial para la adaptación del recién nacido y la consolidación del vínculo afectivo.
Actualmente, la atención materna y neonatal en Occidente se basa en gran medida en la separación rutinaria de la madre y el recién nacido. No existe una justificación científica para esta práctica y ahora existe evidencia que respalda la importancia de la No Separación entre madre y recién nacido.
Para el bebé, promover la No Separación se fundamenta en la necesidad de recibir estímulos sensoriales maternos, los cuales regulan su fisiología. La separación provoca efectos perjudiciales, como desregulación y cambios epigenéticos que pueden tener consecuencias a largo plazo.
El contacto piel con piel es lo contrario a esta separación; el cuerpo de la madre es el lugar biológicamente normal para el cuidado del recién nacido, favoreciendo mejores resultados tanto en bebés sanos a término como en los prematuros más pequeños https://nuestroespaciodelactancia.com/beneficios-del-piel-con-piel-en-recien-nacidos/
En la madre, la No Separación también activa procesos neuronales esenciales para mejorar su adaptación reproductiva, incluyendo cambios en el comportamiento (por ejemplo, el fortalecimiento del vínculo y el instinto de protección), así como una mejor lactancia, todo lo cual se ve favorecido con el contacto continuo con su bebé.
Por lo tanto, la No Separación entre madre y recién nacido debe ser mantenida a toda costa dentro de los servicios de salud.
¿Por qué son tan importantes estos minutos?
Durante este período, el bebé experimenta una serie de transiciones fisiológicas y emocionales clave:
- Regulación térmica: La piel de la madre es el mejor regulador de temperatura para el bebé, evitando episodios de hipotermia o estrés.
- Estabilidad cardiorrespiratoria: El contacto piel con piel ayuda a regular la frecuencia cardíaca y la respiración.
- Reducción del estrés: La cercanía con la madre disminuye los niveles de cortisol, promoviendo un estado de calma.
- Inicio de la lactancia: Al mantenerse en contacto con la madre, el bebé tiene mayores oportunidades de prenderse al pecho de manera espontánea.
- Desarrollo cerebral óptimo: La cercanía física y la interacción favorecen conexiones neuronales esenciales para el desarrollo emocional y cognitivo.
¿Cómo podemos aprovechar estos mil minutos?
- Iniciar el contacto piel con piel inmediatamente después del nacimiento, sin interrupciones innecesarias.
- Permitir que el bebé permanezca sobre el pecho de su mamá el mayor tiempo posible.
- Evitar la separación madre-bebé a menos que haya una razón médica importante.
- Crear un ambiente tranquilo, con poca luz y ruido, para favorecer la adaptación del bebé.
- La ciencia ha demostrado que estos primeros momentos impactan profundamente la vida del bebé. Proteger el contacto ininterrumpido con la madre desde el nacimiento es una inversión en salud física y emocional a largo plazo.
El nacimiento es un evento transformador, y darles a los bebés este tiempo de adaptación les ayuda a sentirse seguros y a comenzar su vida con confianza.
Estefania Salinas - Puericultora
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la orientación personalizada de un profesional de la salud. No pretende dar un diagnóstico y/o tratamiento. Ante cualquier duda, consulta con un especialista.
Fuente:
- PubMed. The neuroscience of birth--and the case for Zero Separation. Nils J Bergman