La mastitis es una inflamación del tejido mamario que puede presentarse con dolor, enrojecimiento, endurecimiento de una zona del pecho, malestar general y fiebre. Aunque puede tener causas infecciosas, muchas veces se trata de una mastitis inflamatoria no bacteriana. Por eso, el manejo debe ser cuidadoso y actualizado.
El tratamiento consiste en drenaje linfático manual, extracción de alivio, lactancia materna fisiológica, uso de compresas frías y antiinflamatorios.
Aplicar hielo y tomar AINES (ibuprofeno 800 mg cada 8 h, paracetamol 1000 mg cada 8 h).
Evitar masajes profundos y el uso excesivo de extractor de leche.
No extraer constantemente el pecho para evitar la sobreproducción.
Usar sostén cómodo y evitar el uso de pezoneras.
Continuar la lactancia según demanda habitual del bebé.
No es necesario esterilizar extractores, solo limpiar adecuadamente.
Evaluar salud mental materna (ansiedad, D-MER, depresión postparto).
Mastitis inflamatoria: manejo conservador. No requiere antibióticos salvo empeoramiento.
Mastitis bacteriana: antibióticos (Dicloxacilina o Cefalexina 500 mg cada 6 h por 10–14 días). Continuar lactancia.
Flemón: puede requerir antibióticos y seguimiento con imágenes.
Absceso: drenaje necesario. Se mantiene lactancia si es posible.
Galactocele: drenaje si es sintomático. Añadir antibióticos si hay infección.
Mastitis subaguda: considerar probióticos (L. fermentum o L. salivarius).
Mastitis recurrente: realizar cultivo de leche, revisar prácticas de lactancia y uso de extractores. Considerar evaluación por especialista.
Este resumen no reemplaza una valoración profesional. Siempre se recomienda acompañamiento por especialista en lactancia y/o personal médico capacitado https://nuestroespaciodelactancia.com/servicio/asesoria-de-lactancia/
Estefania Salinas - Puericultora
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la orientación personalizada de un profesional de la salud. No pretende dar un diagnóstico y/o tratamiento. Ante cualquier duda, consulta con un especialista.

