Dormir cerca del bebé es una práctica ancestral conocida como colecho. Hoy se sabe que, cuando se realiza bajo condiciones seguras, puede favorecer el vínculo, la lactancia materna nocturna y una mayor regulación emocional y fisiológica del recién nacido.
El sueño del bebé es diferente al del adulto: necesita contacto, olor familiar y latido para sentirse seguro. El colecho responde a esta necesidad biológica. Sin embargo, no todo colecho es seguro, y es fundamental conocer las condiciones para practicarlo con tranquilidad.
Para que el colecho sea una experiencia positiva y segura, se recomienda:
Adultos no fumadores ni bajo efecto de alcohol, medicamentos o sustancias sedantes.
No se debe arropar demasiado al bebé ni ponerle excesivo abrigo para dormir.
Bebé colocado boca arriba, nunca de lado o boca abajo.
Superficie firme, sin almohadas grandes, peluches o mantas sueltas.
Colchón ajustado a la base, sin huecos donde el bebé pueda quedar atrapado.
Evitar sofás, sillones o superficies blandas.
El bebé no debe dormir nunca junto a hermanos mayores o mascotas.
Bebé es amamantado de día y de noche.
¿Cuna colecho como alternativa?
Para algunas familias, una cuna adosada a la cama ofrece cercanía y facilita la lactancia, manteniendo un espacio definido para el bebé. También es válida dentro del concepto de exterogestación y sueño compartido.
El colecho suele generar muchas dudas y opiniones encontradas. En el taller de cuidados del recién nacido se abordan las necesidades del bebé y el colecho https://nuestroespaciodelactancia.com/servicio/taller-cuidados-del-recien-nacido/
Estefania Salinas - Puericultora
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la orientación personalizada de un profesional de la salud. No pretende dar un diagnóstico y/o tratamiento. Ante cualquier duda, consulta con un especialista.

